¿Alguna vez te ha pasado que entras por 2 cosas al súper y terminas saliendo con un montón de cosas sin darte cuenta?
¿O cuando vas al centro comercial solo a ver y cuando te das cuenta ya estás cargando bolsas? ¿O si entras a Amazon a ver precios y "sin querer", terminas dándole al botón de pagar?
Y terminas preguntándote qué hice, te prometes que no vuelves a caer en la tentación y se vuelve algo habitual que no se puede controlar en su totalidad. Lo digo por experiencia propia, esto es de lo peor.
Tratas de justificarte de que te puedes dar un gustico o te dices que para eso trabajas. Ojo, lo cierto es que no es del todo tu culpa y aquí viene el porqué: hay personas que, aunque no lo creas, su trabajo es guiarte, analizarte y luego manipularte para que sueltes los billetes.
De seguro estás diciendo: "Nooo, yo no caigo en esas cosas tan obvias", pero déjame decirte que sí caes. ¿Por qué? Fácil, esto es algo tan sutil que no logras diferenciarlo del todo.
Esto ya no se basa en ofertas o rebajas, tiene que ver con aromas, sabores, colores y mucho más. Hace que pienses que la compra de tal o cual producto fue idea tuya, pero déjame decirte que las personas que te mencioné antes te orillaron a hacer clic.
¿Cómo funciona esto? ¿Cómo puedes evitar estas tácticas?
Vamos por partes, hay que conocer el arte de manipular para que veas cómo funciona y cómo cualquier tipo de persona cae en esto.
¿Qué parada es inevitable en nuestro día a día? Efectivamente, el supermercado. ¿Por qué crees que el carrito es grande? Esto está pensado con lógica. Cuando vas al súper, al entrar de frente están los vegetales, no hay nada de malo, tomas tus vegetales, pero al ir al pasillo de las frituras dices "ya agarré las manzanas, no pasa nada" y vas llenando el carrito inconscientemente, y solo fuiste por unos víveres.
Fíjate en algo: ¿dónde están los huevos, la leche, las carnes y los productos necesarios en los supermercados? Así es, en la parte de atrás. La psicología está en que recorras todo el súper y te detengas en el estante de los vinos y miles de productos que no necesitas.
Este truco se ve inofensivo, hasta puede causar risa. La última trampa: la hora de pagar. Ves los estantes que están en las cajas, ves un chocolate, un chicle y dices "bueno, ya qué."
Son estrategias espectaculares, todos hemos caído en eso.
Hemos estado hablando de los supermercados, pero en todos los comercios utilizan esta táctica llamada influencia en el acomodo.
¿Cómo podemos evitar todo esto? Parece difícil pero no lo es, déjame explicarte.
Primero: Haz un presupuesto del dinero diario que gastas para tener mayor control.
Segundo: Ponte límites antes de salir. Establece un límite de cuánto vas a gastar, sobre todo si es entretenimiento. Trata de usar únicamente efectivo; con las tarjetas de crédito es más difícil llevar un seguimiento ya que el dinero no está líquido.
Tercero: Para la estrategia del súper, te sugiero que realices tu despensa cada 15 días. Así evitas antojos innecesarios, compras todo lo que necesites y que dure los 15 días. Así cuando quieras gastar te dirás: "tengo comida en casa, ¿para qué gastar en esto?"
Cuarto y el más importante: Antes de realizar cualquier compra, reflexiona y pregúntate: ¿lo quiero o lo necesito? O pregúntate cómo afectará ese lujo en tus finanzas. Esto te ayudará bastante, te lo digo por experiencia propia.
¡Gracias por leer!
